Una manera de enriquecer los mundos vitales, que en el sur se llenan de sentido, es construyendo unos espacios para la música. Estos lenguajes de la música son vistos miles de veces, como simple compañía, como sedes de nostalgias infinitas, como la marcación de ritmos que seducen al músculo, como el modo práctico para despertar los sentimientos escondidos, como el escenario para producir rentabilidad y estrellas que aseguren ganancias sin fin.
La música no puede perder su condición de TEXTO, su capacidad de interpretación del devenir del hombre en el mundo y ese bello modo de inventarlo a cada instante. La música es memoria y es el único lenguaje que aprovecha los silencios para contar historias, por eso es irrepetible.
Los lenguajes del grupo ASSAI son una afirmación en el sur de las memorias
Silvio Sánchez Fajardo
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